"El mayor castigo para quienes no se interesan por la política
es que serán gobernados por personas que sí se interesan"

Arnold J. Toynbee

Friday, September 9, 2011

La Guerra es la Paz

¿Cuántos siglos o milenios a presenciado nuestro planeta Tierra la existencia del ser humano? ¿Cuántos de esos años ha vivido el mundo algún periodo prolongado de paz? Pareciera que el hombre evoluciona en muchos aspectos, pero hay 1 en el que simplemente seguimos siendo unos primates: la guerra.

Sobran los motivos para declarar la guerra: diferencias religiosas, ideología política, territorios, libertad, democracia, petróleo, terrorismo, amenazas nucleares, etc. Y aún en pleno siglo XXI no estamos exentos de guerras, guerras civiles, confrontaciones entre grupos armados y, incluso en México, una larga lucha contra el crimen organizado.
Imagen de http://bookenstein.blogspot.com/
En la novela 1984, de George Orwell, el Partido en el poder de la llamada Oceanía, como medio para mantener el control de la nación, se organiza en 4 Ministerios: de la Verdad, la Abundancia, del Amor y la Paz. Éste último es el encargado de los asuntos relacionados (irónicamente) con la guerra permanente contra Eurasia y Asia Oriental, las otras 2 únicas naciones restantes en el mundo.
La guerra es la paz 
La libertad es la esclavitud
La ignorancia es la fuerza
 "La guerra es la paz" es una de las consignas del Partido y mi interpretación de la misma es la siguiente: Siendo "la búsqueda del poder" la prioridad máxima del Partido, uno de los principales obstáculos es la igualdad entre las clases que integran la sociedad, es decir, una distribución equitativa de la riqueza la cual  traería como consecuencia una mejor nivel de vida. La guerra es el instrumento para destruir todo aquello que sea un excedente del desarrollo tecnológico y que no sirvan para propósitos militares, y así esparcir miseria y destrucción.
[...] en la práctica, semejante sociedad no podría conservarse estable, porque si todos disfrutasen por igual del lujo y del ocio, la gran masa de seres humanos, a quienes la pobreza suele imbecilizar, aprenderían muchas cosas y empezarían a pensar por sí mismos.
Sin embargo, el Partido también utilizaba la guerra para otros fines. Estableciendo una atmósfera de guerra, la mentalidad de los ciudadanos cambia, la aceptación y apoyo al Partido (a quien los defiende) es mucho mayor cuando sienten la amenaza de unos "extranjeros malvados" (¿No les suena?).
Lo único preciso es que exista un estado de guerra. La desintegración de la inteligencia especial que el Partido necesita de sus miembros, y que se logra mucho mejor en una atmósfera de guerra
No estoy asegurando nada pero, es interesante ¿no creen? Crear un ambiente de lucha, de guerra, de conflicto, de inseguridad y muerte con fines políticos no suena tan descabellado. Pese a que en la novela se habla de un mundo muy diferente al nuestro, no deja de llamar mi atención que existen algunas similaridades. 

Algunos podrían argumentar (aunque no dudo que ya exista quien lo haga) que el atentado del 9/11 fue orquestado por el gobierno de Estados Unidos para encontrar una excusa para entrar en Medio Oriente. ¿Podría haber pasado lo mismo con Irak? ¿Recientemente con Libia? ¿Qué me dicen de la Guerra contra el narcotráfico declarada por Felipe Calderón aquí en México?

Por otro lado, existe  una gran diferencia entre el IngSoc y cualquier gobierno en la vida real, y es el mecanismo implementado por el Partido para manipular el presente, el pasado y el futuro, el pensamiento y las acciones de sus gobernados. Aunque existen quienes aseguran que México ya presenta síntomas de lo antes mencionado, no hablamos de los mismos niveles de manipulación.

No quiero sumarme de inmediato a ninguna teoría conspirativa, esa no es mi intención. En este post no hago acusaciones ni aseveraciones. Véanlo como un ejercicio literario, y de una vez recomiendo que lean 1984 de George Orwell. Para aquellos de "vista cansada" y flojera infinita, también hay una versión cinematográfica estrenada en el año homónimo y dirigida por Michael Radford.

Inacción o Revolución

Imagen: www.gingers4limpar.com
Mucho se habla del nivel de polarización que vivimos actualmente en México. Se acusa principalmente a personajes de izquierda de ser los causantes de esta situación, y claro está que es así porque la derecha es el grupo que se encuentra actualmente en el poder.

Por un lado se encuentran aquellos que defienden a capa y espada al presidente Felipe Calderon, a su estrategia para militarizar al país y hacer frente a la delincuencia fuego con fuego. Por otro lado, se encuentra aquellos que exigen la renuncia y juicio político del presidente, retirar al ejércitos de las calles y, en la mayoría de los casos, la propuesta de una movilización ciudadana de grandes proporciones, por ejemplo el comentado HT de #ParoNacionalYa.

En ocasiones anteriores ya he tenido breves discusiones vía Twitter por cuestionar afirmaciones, propuestas o ideas publicadas en la red social, y les comento esto porque mi objetivo no es dar la contra a cualquier argumento, ya sea de izquierda o de derecha. Creo firmemente que ni la izquierda ni la derecha tienen la razón absoluta. En una democracia debe existir un equilibrio entre los distintos puntos de vista para que de este modo ninguno caiga en excesos. 

Lo que sí creo, es que no hay mejor juez que la razón misma. No hay propuesta o idea mediocre que sobreviva al cuestionamiento de quienes, mediante el uso de la tolerancia y su intelecto, traten de poner a prueba la viabilidad de lo planteado desde un punto de vista que quizás el expositor no había considerado.

Todos los excesos son malos. No apoyo a la corriente derechista que da la razón a la actual lucha contra la delincuencia. No creo en ella porque, en primer lugar no ha dado resultados satisfactorios ni en el aspecto estadístico ni en la percepción de la sociedad (ver nota de la BBC). ¡Ojo! Eso no quiere decir, como muchos políticos y sus seguidores opinan, que mi postura sea a favor de un pacto con los criminales, nadie ha dicho eso y no creo que muchos, a excepción de Fox, lo apoyen. No, estoy a favor de la lucha contra el crimen con inteligencia, pegándole donde más le duele, en su dinero.

Sin embargo, la izquierda no se queda atrás, y no hablo de la izquierda en general, sino solamente algunos seguidores quienes, si bien con una mentalidad generadora de cambios y hartos de la situación del país, han contribuido al crecimiento de la percepción de la izquierda como una corriente de insurrección, violenta y extremista. Mi comentario va hacia ellos.

Creo que cuando los ciudadanos mexicanos llamamos a una "Revolución" no hay que hacerlo en el sentido histórico de la misma. Es importante enfocarnos en un cambio radical, pero empecemos con las ideas: México se encuentra dividido ideológicamente, y mientras unos proponen y defienden sus puntos de vista, no falta quien salga a contradecirlos e incluso se organizan para reventar manifestaciones. Empecemos. Busquemos una revolución inteligente, organizada y responsable. En nada ayudan aquellos que se dejan llevar por los sentimientos y que incitan a los demás a levantarse en armas. No sólo es una idea ridícula y peligrosa ante un gobierno que bien puede usar la fuerza del orden público para amedrentar a sus ciudadanos, sino que en en sí un retroceso en nuestra evolución como sociedad.

Somos más que ellos, sí. El poder reside en el pueblo, sí. Tenemos los motivos para indignarnos y exigir un cambio, sí. Pero es necesario un poco más, necesitamos ser inteligentes y buscar una manera de llegar a un acuerdo entre todos los que buscamos un México mejor. Y a esto último sumo la búsqueda de un auténtico liderazgo, que sepa hacer frente a la presión de los tiempos en los que vivimos y centrado en los ideales correctos.

Friday, August 19, 2011

Entrevista de Alejandro Poiré con Al Jazeera

Hace un par de días me encontré con un video interesante que me gustaría comentar. Es una entrevista entre la reportera británica Lucia Newman (LN) y el vocero de seguridad de México Alejandro Poiré, realizada para la cadena Al Jazeera.

Como se podrán imaginar, el tema central de la conversación fue la lucha contra el narcotráfico, estandarte del gobierno de Felipe "El Calderas" Calderon, y algunos puntos relacionados a la misma como la intervención de Estados Unidos en tareas de inteligencia y capacitación de las fuerzas policiacas.

Uno de los comentarios que más llamó mi atención fue sin lugar a dudas la respuesta del Sr. Poiré ante el siguiente cuestionamiento de su entrevistadora:

Newman: ...(ahora que) han capturado a sus líderes, simplemente (los cárteles) se han dividido y multiplicado. ¿De alguna manera no les ha salido el tiro por la culata?
Poiré: No, creo que es de hecho lo contrario. Es muy diferente que una organización se divida, a que se multiplique...
¿Dividir no es multiplicar? Tal vez depende del cristal con que se mire. Lo siguiente es sólo una teoría: Si tengo una organización grande que requiere de cierto personal para operar, si la divido en 3 o 4 organizaciones más pequeñas, cada una requerirá recuperar los recursos humanos que perdieron si es que pretenden mantener su "área de influencia" y más aún si ahora tiene que luchar contra otros grupos que pelearán por el mercado.

Ahora bien, esto nos lleva a otro punto. ¿Dividir no es multiplicar? Pues lo que la historia nos ha enseñado, y por historia quiero hacer referencia a los últimos 10 años aproximadamente, podemos asegurar sin temor a equivocarnos que la violencia sí se ha multiplicado. ¿Cuáles son mis números, mís índices, mis datos? Me limitaré sólo a comentar el incremento en la brutalidad, sadismo y grado de indefensión al que hemos sido expuestos. Si bien el Sr. Poiré comenta:
Poiré: Hoy, el índice de homicidios en México no es muy diferente de lo que era en 1994 o 1995
¡Háganme el favor! ¿Exagero al criticar este comentario? Es decir, ¿En qué cabeza cabe que esa pueda ser una excusa razonable? No es aceptable que un gobierno que se decía de oposición a la "dictadura" priísta tome como argumento que sus estadísticas no están muy alejados de lo que sus oponentes hacían. "Hey, no estoy haciendo un trabajo tan malo, miren cómo lo hicieron los priístas, ellos tenían el mismo índice de homicidios". 

Para empezar, cómo creer en las palabras de un gobierno que no es completamente honesto con nosotros. La realidad que el pueblo conoce, la que el pueblo percibe, la que el pueblo acepta como su realidad es lo que viven día con día, lo que les cuentan sus vecinos, sus familiares, sus amigos. Las encuestas, los censos y sus discursos políticos son cada vez menos convincentes.

Por lo pronto, parece que el Sr. Poiré no le bastó con sus "10 mitos sobre la lucha por la seguridad", sino que también busca presentar al mundo una imagen del gobierno que no es como lo pinta.